comuniones

Todo, por una palmera

Ya había hablado con Sara, su madre, y entre otras cosas le advertí: -La cría que vaya mentalizada, nos a llevar un rato. ¡Qué lleve la merienda!-. Lo cierto es que Erika vale su peso en oro, fue muy fácil trabajar con ella. Tengo predilección por las sesiones de comunión en exteriores. Aprovechamos al máximo la tregua que nos dio la…

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