Mi forma de trabajar es documental, natural y en color. Busco la verdad emocional que hay en cada historia. Durante todo el día me muevo con discreción, como un invitado más. Sin forzar momentos, sin interrumpir lo que ocurre. Observo, espero y disparo. Así consigo imágenes espontáneas, que reflejan cómo fue realmente ese día.
Unos días después de la boda os haré llegar un pequeño adelanto, un aperitivo de lo que está por venir. Y en un máximo de un mes tendréis en vuestras manos el reportaje completo.
Lo recibiréis en El Cofre, un estuche de madera
artesanal que estará grabado con vuestros nombres. Dentro encontraréis:
Además, tendréis una galería web privada para compartir con quienes vivieron la boda con vosotros (o la siguieron desde lejos).
Cobertura completa durante todo el día, llena de grandes momentos inesperados. Estoy con vosotros desde los preparativos hasta bien entrada la fiesta.
Una opción más breve pero llena de significado.
Estoy con vosotros desde los preparativos hasta que os sentáis en la mesa nupcial.
Ambas sesiones son opcionales, tanto juntas como por separado. En cualquiera de los casos, disfrutaréis de una experiencia para recordar.
El álbum es una forma única de darle forma a las fotografías. Las convierte en un objeto tangible que podréis tocar, abrir y revivir una y otra vez.
Cuanto antes mejor. Solo hago una boda por día.
Sí. Es sencillo y asegura la fecha con una señal.
Entre 900 y 1200 fotos. Vuestra boda quedará bien documentada.
Un adelanto la misma semana. El reportaje completo en un mes como máximo.
Claro. Siempre os insisto en este aspecto: las que queráis, las hacemos.
Sí. Os detallo los gastos de desplazamiento.
Sí. El USB incluye el reportaje en alta resolución.
Os puedo recomendar videógrafos afines a mi estilo.
