Me despierto. Abro los ojos y todo sigue igual. Es como el día de la marmota. Lo primero que hago nada más levantarme es abrir la ventana del balcón y ver el día que hace. Antes era diferente. A mitad de semana y con un cielo negro, es probable que la gente añorase un «finde…
El primer día te lo tomas como un ¨bueno, vale, hay que quedarse en casa». No sé para vosotros, pero lo jodido viene el segundo día, cuando te despiertas y te das cuenta que la cosa es grave. Te vas a tirar una larga temporada entre cuatro paredes. Privado de «tu libertad». De tu rutina….