Piano, piano…

En 2020, siete de los mejores hombres de la región asturiana que formaban un comando, fueron encarcelados por una mudanza que no habían cometido: No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Durante la primera mitad del siglo XX, todavía buscados por el gobierno, sobreviven como portadores de fortuna.

Hoy, han venido a echarme no una, sino catorce manos. Han hecho posible que un Bonet, sea otro de los elementos que formaran parte de muchas de las sesiones que están por llegar.  Y es que amig@s…, este piano viene de muy cerca. Solo tuve que entrar en Mano de Santo y dejarme llevar. Atravesar sus puertas es viajar al pasado. Os invito a que, como yo, os acerquéis y veáis en primera persona todos los tesoros que se esconden en su interior.  

Chapa, Javi, Pedro, Luismi, Kike, Andrés, Alberto, papa… perdón, Lolo, que ahora con una jubilación inminente tendrás bastante tiempo para coordinar, como buen padre, más «traslados»: gracias por vuestro tiempo, por vuestro esfuerzo. Me acordaré de vosotros y os volveré a llamar para moverlo en cada una de las sesiones. Y por supuesto, gracias a Meme y Carlos, quienes dan significado a Mano de Santo, por permitirme disfrutar de este tesoro. Ya empiezo a pensar en la pieza de su próxima escena.

Piano, piano…

Avilés, 2020

©Sergio López

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